Para armonías…colores!

Seguro que os ha pasado, que alguna mañana, de pronto os dicen: “Tienes mala cara” o por el contrario “Te veo estupenda”…¿de qué depende? De que hayas acertado o no en utilizar el color que va con tu armonía.

Cuando escogemos los colores de nuestras prendas de ropa, hemos de tener en cuenta cual es nuestra armonía, y esto depende de nuestro color de piel, cabello y ojos.

 Los ojos color miel, marrones, avellana, verde-oliva son cálidos mientras que los de color marrón oscuro, negros, azules, grises o verdes turquesa son fríos.

 Miremos ahora el color del cabello: Los castaños, color café, rubios dorados y cobrizos anaranjados son cálidos y los cabellos de color negro, rubio platino, blancos y rojos son fríos.

 Lo más importante, nuestro tono de piel. Las pieles morenas, aceitunadas son cálidas y aquellas rosadas y blancas son frías.

Cuando coinciden dos características, nos dan la información sobre nuestra armonía y sobre que colores son los que más nos van a favorecer.

Esto es de vital importancia a la hora de invertir en prendas, ya que no compramos “cualquier color” sino “nuestro color”.

¿A qué esperas? Hazte un Test de color y descubre cuál es tu armonía y que colores son los que potencian tus rasgos personales. Informáte!

La Asesoría de Imagen “bien entendida”


Me gustaría tratar muy brevemente el concepto de lo que es y lo que no es la asesoría de imagen; ya que hay veces que mezclamos la imagen, con el estilo, las tendencias…y le damos a la batidora…

La asesoría de imagen pretende enseñar a ser coherente con uno mismo, es decir llevar la ropa, el peinado, los complementos y el maquillaje adecuados a uno, estén de moda o no, además de estar siempre en sintonía con la personalidad, estilo de vida y posibilidades económicas. Es decir, “la persona y su imagen deben ser coherentes”.

Se trata de entender que líneas, formas y volúmenes deben tener las prendas que escogemos para que se adapten a nuestra silueta y la potencien, qué colores son los más adecuados para nosotros y los que hacen brillar nuestros rasgos.

Una vez aclarado esto, podremos decidir con que tendencia nos identificamos más y no escoger cualquiera simplemente porque “se lleva”, vamos porque es “Palabra de Vogue, amen”. Es cuestión de llevar aquello que te define, que va con tu personalidad y con tu forma de entender y pasar por la vida y lo más importante…te queda bien.

Vemos, en algunos reportajes de moda, tendencias imposibles de llevar y otras que nunca se verán en la calle.También están los que presentan prendas espectaculares pero que no están dentro de nuestro nivel adquisitivo (siempre queda la opción de dejarse medio sueldo para conseguir un bolso o unos zapatos, pero no creo que sea necesario y sobre todo, si el resto del vestuario no está a la altura corremos el riesgo de parecer ridículos: Coherencia, esa es la clave). Se  trata de gastar el dinero que uno puede gastar en lo mejor que pueda conseguir con ello, esto me parece inteligente y en absoluto reñido con el estilo.

No es que no este a favor de las tendencias, pero siempre y cuando estas no nos esclavicen y no hagamos de ellas una obsesión. Es decir, tenemos que desmitificar en cierta medida toda la parafernalia alrededor de la moda y las imposiciones estéticas de la sociedad.

La personalidad es también un rasgo que forma parte de nuestro atractivo, de hecho es nuestro mejor “complemento” y esto es algo que la gente no siempre tiene en cuenta. Alguien con personalidad interesante y una sonrisa agradable, quizás no va a la moda pero nos parece sumamente atractivo. Por la misma regla de tres, alguien “a la última” pero con una personalidad menos atrayente, nos puede parecer simple y soso, luego poco atractivo.

Así pues, cuida tu imagen, cultiva tu personalidad y sobre todo ¡sé feliz! esto se reflejará en tu imagen externa dándote esa chispa extra que algunos llaman estilo.